VSJ: Valentía de Alaphilippe y la cobardía de Quintana
- Vueltómano
- 29 ene 2019
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Julien Alaphilippe se impuso en la 2º etapa de la Vuelta a San Juan internacional, en un recorrido recortado de 134 kilómetros en total (26 menos que el diseño original) por las altas temperaturas de la zona y que obligaron a retrasar 30 minutos la salida.

Desarollo de la etapa 2
Todo se quedaría para el final de la etapa y esperando seguro algún ataque de hombres de segunda fila (que al final no se dieron). A favor de los demarrajes, tenían el argumento de conocer la subida (ya que lo tuvieron que subir 3 veces antes del final).
Deceunick contralaba el pelotón a medida que se acercaban a los últimos kilómetros, rol que desempeñaría el Movistar en cuanto comenzase la subida. Winner Anacona fue el hombre que se puso a tirar, haciendo toda la subida hasta que llegaron los ataques.
No fue ningún amateur o corredor local, sino que fue el favorito para la etapa Julien Alaphilippe el que atacó a 2,7 kilómetros de meta. A su rueda saliron rápidos Benoot y Quintana, además de 3 o 4 corredores más que no aguantarían el estirón, dejando en punta a los 3 nombrados. parecían que iban bien a relevos y mantenían la ventaja con el pelotón restante, pero fue el viento y la duda de Quintana lo que hizo que se cortase él y Benoot, del francés que coronaba y se tiraba a tumba abierta por el corto descenso que daría a meta.
Tras 100 o 200 metros, Quintana se pararía viendo que volvía a llevar una estructura el pelotón, aunque no conseguiría alcanzar al francés que se llevaría la etapa, aunque sin diferencias de tiempo con sus competidores (aparte de la bonificación). 2º sería Consonni del UAE y 3º Sagan.

La cobardía de Quintana
Ya se conocía la forma de correr de Quintana, pero es que a veces es muy exagerado. La culpa de que se fuese Alaphilippe sólo es suya totalmente ya que a veces no es la actitud adecuada para estas carreras. Digo estas carreras, porque es una vuelta de una semana, con pocos puntos de montaña donde hacer daño y diferencia, además de que tampoco hay demasiado nivel del World Tour.
Esas miradas de que pases al relevo cuando aún si quiera tomó la cabeza (por parte de Nairo), ya se hace ver en el grupo uno de estos dos argumentos: o va fundido y no puede o intenta guardar lo máximo. Ese segundo detrás de Benoot de más y no salir tras el francés (que le tocaba a él) condenó a esta pareja, viéndose reflejado en el rostro del belga, sorprendido de por qué Quintana no se puso detrás del francés a recuperar su lugar.
Al igual que en los abanicos, estas situaciones de carrera no puedes estar guardando y menos en los últimos 2 kilómetros tras una ascensión de menos de 4 kilómetros. Ese fue el fallo de Nairó que delegó demasiado en Benoot y Alaphilippe, que aprovechó el escaqueo de este para imprimir un poco más de ritmo y hacer hueco, que hasta que Quintana cogiese de nuevo la cabeza, sería suficiente para él.
Después de hacer el ridículo por tal de no dar una pedalada de más, decidió pararse a menos de 2 kilómetros, con un terreno favorable y con Benoot que daría algún relevo. Ahí debes seguir, porque cómo decimos no quedaba mucho y encima era en favorable descenso, además de que si te quedas sin fuerzas prácticamente no perdería nada de tiempo (sería neutralizado por el pelotón y llegaría con ellos, que al final fue lo que pasó).
Aplaudimos la valentía de Alaphilippe, porque ese hambre de victoria (aunque sea parcial), es el que da espectáculo y el que forja la experiencia de un corredor, que nos recuerda a la última versión del Bala, agresivo, tirando hacia delante y con un rush final de ganador.




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