Estrategia en carrera: Quick Step vs BMC
- Vueltómano
- 24 mar 2018
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El equipo más dominante en los últimos años en las clásicas y con más de un pretendiente para la victoria jugó de nuevo sus cartas muy lejos de meta, sólo con el Bmc "organizado" en la persecución.

El ataque
Tras una caída a casi 80 kilómetros que desmembró el pelotón, el Quick Step con 5 miembros en el grupo cabecero, planteó una estrategia de ataque al paso por un tramo de adoquín, con Yves Lampaert y Nikki Terpstra. Detrás Gilbert, Stybar y Senechal, acompañados por Van Avermaet, Sagan, Gaudin, Benoot, Moscon, Oss y alguno más, después se añadirían Roelands, Naesen, o Vanmarque, algunos de ellos afectados por la caída.
Los compañeros de equipo abrían hueco a relevos, mientras detrás todo el peso estaba en el Bora de Sagan, con Oss tirando fuerte para que no se abriera más de 40 segundos. Aquí el Bmc solo contaba con GVA y con Stefan Kung, al que se le veía algo desfondado por lo que Van Avermaet atacó para resguardar a su compañero y avivar al grupo perseguidor, en el que Oss se quedaba en la arrancada.
Benoot siguió su rueda, y en el rol de secante salió un Gilbert con buenas piernas, que abrieron algo de hueco y se quedaron en un grupo intermedio. Detrás, con un Sagan apagado (no sabemos si porque había perdido la carrera o por fuerzas) se dejó llevar quedándose del grupo de elegidos, en persecución del dúo de cabeza y del trío perseguidor.

La clave
Los kilómetros pasaban y todo hacía parecer que Quick Step lo controloba todo, con dos por delante a 40 segundos y con otro corredor sin relevar en el grupo perseguidor. En una de las últimas cotas a algo más de 20 kilómetros, fue cuando Lampaert perdía rueda de Terpstra, y Gilbert (no sabemos si de motu propio) atacó a Benoot y GVA dejándoles atrás y haciendo aún mejor la posición del equipo belga.
Los dos belgas perseguidores bajaron un poco a sabiendas que detrás había colaboración,con unos cuantos ciclistas más incorporados en el grupo y con solo 13 segundos de diferencia entre Gilbert y sus compañeros en cabeza. Momento clave: no se para. Son dos o tres kilómetros los que Gilbert se desgasta buscando a sus compañeros, que viendo las imágenes, parece que fuera un corredor de otro equipo. Cuando Gilbert se deja coger por el grupo de atrás (si parece que fue una orden de equipo), los de delante hicieron el amago de esperar...pero ya era tarde.
Uno o dos kilómetros después se quedó Lampaert, que fue absorbido por el grupo que colaboraba con los compañeros de GVA tirando aunque de forma suave. Gracias a parones organizados por Stybar y Gilbert, se hizo el hueco justo para que llegara la victoria de Tersptra, además de la segunda posición de Gilbert en el esprint reducido (y sin dar un relevo, aunque si en el rol de salir a los ataques).

La polémica
¿Por qué no esperaron a Gilbert? ¿Funcionaban los pinganillos? La respuesta a todo es una lucha de egos. Y es que ya se veía la poca solidaridad entre Lampaert y Terpstra, recriminándose los relevos con gestos, sacando de rueda al belga en las subidas (y en las rampas finales, sin motivo alguno).
Parece ser que a Tersptra no le gustaba mucho que se les uniera Gilbert, y más pensando que era el momento preciso para ganar la carrera a lo grande. Si hubieran realizado ese movimiento además de tener a un Gilbert fresco de fuerzas para relevar, Lampaert podría haber recuperado algo de fuerzas con el paroncillo, ya que sólo estaba a unos 13 segundos. Los responsables de las decisiones se quedarán en petit comité, dando gracias a que si se le hubiese escapado la victoria se hubiera montado un circo en el equipo y mediáticamente (en Bélgica, el país del ciclismo por excelencia).
Detrás Bmc jugó sus cartas a medias, ya que con un poco más de énfasis en los relevos y cerrando los huecos de Stybar y Gilbert hubieran cogido a Terpstra sin problemas, y ahorrándo fuerzas del líder GVA (que hizo varios arrancanones sin resultados). Un par de demarrajes de Roelands puso en algún momento la salsa, pero sin la convicción del equipo belga que cumplió con su trabajo, a la espera de la traca de clásicas que se vienen encima en estas fechas.




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