Damiano Cima y Ackermann, ganadores ayer
- Vueltómano
- 31 may 2019
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Etapa con algún puerto al iniciar la jornada, que daría paso a muchos kilómetros en llano, con un previsible final al esprínt, que al final no fue tan previsible.

La fuga la formaron tres corredores: Damiano Cima, Nico Denz y Mirco Maestri, que saltaron al comienzo de la etapa, para dar visibilidad a los patrocinadores y para sumar puntos KOM (kilómetros en fuga en grupos pequeños), que por ejemplo Cima suma 900 kilómetros escapado (y no es el que más tiene).
El pelotón estaba tranquilo y dejó tiempo a los escapados, aunque tampoco se durmieron. Prueba de ello, fue los 42 por hora en las dos primeras horas de carrera, por lo que iban rápido.
Los equipos de los esprínters y otros equipos sin victorias como Deceunick, comenzaron a tirar con plenas sensaciones de caza, aunque no salieron las cuentas muy bien. Ya en la zona segura de los 3 kilómetros, la diferencia estaba en unos 40 segundos, aunque le recortaban muy poco: los fugados volaban.
Como siempre en estas situaciones el último kilómetro es el más peligroso, ya que la fuga empezó a mirarse, ya que no pasaban más relevos, con el pelotón comenzando la larga recta a falta de 800 metros. Cada segundo estaban más encima y tenían que arrancar o morir. Denz, fue el primero en espríntar (aunque de muy lejos), proporcionándole a sus compañeros de fuga algo más de vida, mientras Groupama acercaba al grupo aunque sin demasiada fuerza (se comentaba de que no querían coger a los fugados para quitar puntos de la regularidad, y así llevarse de forma segura la maglia ciclamino). Si lo hicieron así fue un error, ya que otros equipos lanzarían la volata.
Ackermann desesperado lanzó el esprínt desde su casa, con Consonni, Senechal o Gibbons cerca de él. Démare que intentó salir justo después, tuvo un pequeño choque con Senechal, por lo que tuvo que dejar de dar pedales y posteriormente fue cerrado por Belleti y otros corredores.
Cima, que fue el último en espríntar de los 3 fugados, soltó de rueda a éstos, y comenzó los tensos segundos para ver si llegaba, con Ackerman acercándose como una bestia. La diferencia fue muy escasa, dándole la victoria al italiano y dándole una rabieta al alemán, que vio como se le escapaba la victoria por menos de una bicicleta (que si hubiesen tirado 10 segundos antes en la persecución, probablemente lo hubiesen conseguido).
No fue todo rabia para el alemán, que recuperaba la maglia ciclamino, por su segundo puesto y por el octavo del francés Démare, que lo tendrá muy difícil para arrebatárselo de nuevo, aunque sólo sean 13 puntos de diferencia.

Hoy etapa de montaña, aunque más decisiva será la del sábado, esperando salseo por parte de los gallos. ¡No os lo perdáis!




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