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Conclusiones del Tour de Francia (parte 1)

  • Foto del escritor: Vueltómano
    Vueltómano
  • 29 jul 2019
  • 3 Min. de lectura

Ayer terminó en los campos Elíseos la Grande Boucle, marcada en las dos últimas etapas por las decisiones de la organización, que se quedará como pura anécdota en la carrera, aunque sí se ha visto mermada algo de su imagen.



Más igualdad - menos ataques:

Ya se comentaba antes de comenzar la carrera con la no inscripción de Froome, Dumoulin y Roglic, a ver quien era el gallo que le ponía el cascabel al gato. Eso sí, Thomas y Bernal grandes favoritos, además de por tener al equipo con más calidad en el pelotón, por ir relativamente más fuerte que en las cronos que sus rivales, por lo que teóricamente se atacaría más en la montaña.


No fue así y los ataques de los líderes están contados: Alaphilippe cuando ganó la etapa 3, con Landa durante algún minuto en un grupo intermedio. Después, se "atacaría" en el kilómetro final a la Planche des Belles Filles, que si hubo diferencias importantes fue por algún desfallecimiento, no por el rush final. En la etapa 8, volvería Alaphilippe con Pinot, poniéndonos los dientes largos, porque aún quedaba lo mejor del recorrido en el Tour. Saltamos hasta la etapa 14, donde volvieron a hacer el rush final en el Tourmalet. Menos mal que en la etapa siguiente, sí vimos ataques reales, con el Movistar desde lejos y con un agresivo Pinot: eso es lo que queríamos ver. De nuevo, nos saltamos algunas etapas hasta llegar a la 18, esta vez con Bernal atacando (Pinot ya sufría por su problema muscular). Y la etapa 19, donde desesperados por quitar el maillot a Alaphilippe, atacaron pronto, siendo Bernal el primero y a la postre ganador de la etapa (y que le benefició en su conquista al Tour). Por último, en la etapa 20 vimos ataques aunque no del top 5, siendo Landa y Valverde los ataques (que básicamente hicieron en los dos últimos kilómetros).



Vemos el número de ataques que se dieron con los corredores importantes, demasiado bajo. Además, también vemos como la mayoría de ellos se dieron en el último kilómetro , básicamente siendo el lanzamiento del esprínt. ¿Demasiado cautelosos? ¿Igualdad de fuerzas al máximo? ¿Guardando para las siguientes etapas? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la emoción en este Tour la ha puesto los reventones de los líderes casi todos a ritmo y no precisamente del Ineos.


Ineos bajo de forma


No ha sido cosa sólo del Tour de Francia, sino que en el Giro ya vimos una gran dosis de debilidades por parte del equipo británico, que nos tiene acostumbrados a otras cosas. Ha ganado el Tour y además doblando con Thomas, pero aún así se nos queda la sensación de que al conjunto de Brailsford no le ha sentado bien el cambio de Sky a Ineos.



Y no es que hayan fallado sus líderes, sino todo lo contario: sus gregarios. Si en el Giro no contaban con la mayoría en los tramos finales, se podía achacar a los corredores que iban, pero en este Tour, hemos visto como se cortaban día tras día, perdiendo la mayoría en favor de Jumbo Visma y Movistar (según el día y el momento).


Poels no ha sido el corredor de otros años, aunque acabó más o menos bien. Kwiatkowski empezó bien, pero se diluyó tras la primera semana, teniendo menos gasolina que otros años. Moscon demasiado inadvertido. Rowe, bien en su línea, aunque lo fastidió con su expulsión por piques con Tony Martin. Castroviejo más o menos como siempre, aunque un puntito inferior a otros años. El único que vemos que ha sorprendido ha sido Van Baarle, que ha conseguido escalar posiciones en el equipo y aguantar en situaciones en las que no se esperaba, veamos como evoluciona.



Por último, comentar que sabemos que si hubiese venido Froome, con Thomas y Bernal, si alguno sacaba una renta clara (tendría dos gregarios de lujo, cambiando el resultado de la ecuación según ha sido este Tour.

 
 
 

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