3º Monumento: París - Roubaix
- Vueltómano
- 14 abr 2018
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Actualizado: 23 abr 2018
El tricampeón mundial Peter Sagan se hizo con su segundo monumento de su palmarés, tras vencer en 2016 el Tour de Flandes. El eslovaco aprendió de otras clásicas y atacó a más de 50 kilómetros en meta, entrando con un gran Silvan Dillier que aguantó desde la escapada.

Relativa tranquilidad
En su primera parte, la carrera discurrió de modo tranquilo, al realizarse bastante pronto y en las primeras oportunidades la fuga del día, que a la postre, sería la fuga buena permitiendo conseguir el 2º puesto del podio. La fuga constó de seis corredores en los que se encontraba Jelle Wallays, Silvan Dillier o Marc Soler, que sorprendió a muchos tras ganar la París- Niza y ser combativo en este tipo de clásicas (y más siendo un monumento). El catalán pasó en cabeza por muchos tramos adoquinados, siendo y demostrando ser de los más fuertes de la escapada, aunque tuvo una avería en un momento clave, teniéndose al final que retirar de la carrera. En esta edición, dejaron a la fuga un margen amplio de hasta 7 minutos, que fueron recortando a medida que pasaban los kilómetros y perdían unidades en cabeza. El inicio fue relativamente tranquilo, aunque se provocaron caídas como siempre, dejando a algunos de los outsiders de la carrera fuera de cualquier opción.
Marcaje de favoritos y ataque épico
Al no estar un claro favorito como Cancellara o Boonen (como hace unos años atrás) y sumado a que Sagan no conseguía la suerte o las piernas de su mejor versión, hubo un marcaje entre el amplio abanico de posibles ganadores como Avermaet, Vanmarque, Stybar, Tersptra, Naesen etc. como ha ocurrido en otras clásicas este año.
A 55 kilómetros para meta salió Van avermaet en el llano tras un sector de pavé, saltando del pelotón que contaba en esos momentos con unas 50 o 60 unidades.
Se sabía que no se le podía dejar hacer hueco y saltaron a su rueda Van aert, algún Quick Step, cerrando el hueco aunque estirando el grupo. Fue el momento preciso, inesperado, incluso parece que es un relevo y que al dudar en el cierre del hueco por el resto de corredores se hizo ataque (aunque el desarrollo era muy bueno). Y siguió con su siguiente paso: coger a la escapada y llevar el peso para intentar ganar.

Desenlace
Sagan llegó a la cabeza con Wallays y Dillier y tras unos kilómetros tirando se deslcolgó el belga. Ya sólo quedaban dos corredores en cabeza, Sagan y Dillier. Por detrás, el grupo que parece que no iba a llegar a cogerles, pero como en cualquier clásica esto podría cambiar con unos pocos kilómetros.
Pero no fue así. Dillier recibió la orden del equipo de ayudar con los relevos y poder asegurarse el segundo puesto del cajón. Y así fue, llegando al velódromo de Roubaix para el esprint final, que cómo no se llevaría Sagan aunque no con tanta superioridad, después de tal gasto en los relevos y ante unas energías y unas magníficas piernas del suizo Dillier.
El podio lo cerró Terpstra en solitario que demarró del grupo de Avermaet (4º), Stuyven (5º) y Vanmarque (6º), cerrando el top 10 Pollit, Phinney, Stybar y Debusschere.
El terrible accidente de Goolaerts
El belga del Veranda Willens se cayó durante un tramo de pavés y a causa de esto, provocó un infarto en el belga que tristemente falleció durante la carrera. Una desafortunada caída que entristeció al pelotón y seguidores y que terminó con la carrera de la vida para el corredor.




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